Saliendo fuera de carrera tema aún hoy

Mi experiencia dentro de un Plantel CONALEP en Guanajuato

2017.02.25 08:54 zago263 Mi experiencia dentro de un Plantel CONALEP en Guanajuato

Soy un joven con muchas ganas de tener una vida digna, de poder devolverle todo a mis padres, tengo 16 años. Por mi edad debería estar estudiando, pero me enfrento a una problemática bastante curiosa, misma que relataré a continuación:
Todo comenzó hace año y medio, cuando decidí incorporarme a un plantel Conalep, concretamente al 270, en San José Iturbide, Guanajuato. Teniendo muy buenas críticas (para ser un Conalep, claro está), decidí seguir estudiando en esta institución, tomando la carrera de mecatrónica como un reto personal, ya que soy un verdadero fanático de todo lo que tiene que ver con informática, programación, electrónica, domótica y robótica, por lo que era el paso ideal (considerando que no hay otra institución que presente la misma carrera, salgo con un título/certificado de preparatoria para seguir estudiando y si no puedo, tengo una carrera terminada).
Hasta aquí todo bien, saqué ficha, hice los pagos (con bastantes pasos entremedio) de colegiaturas, credencial y cuota de padres de familia. Cursé mi primer semestre sin mayor problema, manteniendo calificaciones por encima de 8.5 (85%, hablando en lenguaje 'conalep') con excepción en un módulo denominado 'resolución de problemas', ya que al trabajar en equipos, se presenta el inconveniente de que si uno no trabaja, los demás pierden igual. Ese fue el caso, mi equipo y yo no nos llevábamos muy bien al finalizar el semestre, por culpa de un integrante, los demás perdimos calificación, pedí salir del equipo en ese modulo y continuar solo (al fin y al cabo eran cosas bastante sencillas), la maestra no permitió realizar el cambio y nos castigó a todo el equipo, con trabajo extra y condicional, a escaso mes de terminar con todo, en síntesis, teníamos trabajo de dos meses completos para terminar en 15 días.
Lo increíble del todo, había varios equipos en la misma situación, y evidentemente, fue la única docente que reprobó casi a un grupo completo (onda un ~80%), y no sólo nosotros, sino a otros grupos a quienes impartía clase en lo mismo. [Cabe aclarar que si un módulo es reprobado y se posee un resultado igual o superior al 50%, se paga una cuota de 150 pesos para entregar un par de trabajos que el docente define, a fin de alcanzar el 70% requerido para no llevar esa materia 'arrastrando' en los demás semestres.]
Desde ya se piensa que es un poco extraño, puesto que ese dinero va en parte para docentes y servicios escolares, y si hablamos que en ese semestre los grupos eran de aproximadamente 40 alumnos, con 30 en la misma situación, parece que se obtiene un buen número. Da mucho en qué pensar.
Después de pagar y entregar todo, todavía esperando en lo que la maestra subía datos al sistema y que la calificación era corregida, simplemente tocó esperar para volver a inscribirme y pagar. Finalmente, esperar la entrada a segundo.
Hasta aquí todo bien, comenzamos sin mayor problema, los equipos fueron armados a gusto, los docentes asignados eran excelentes (en ese momento), todo perfecto en ese tiempo.
Pasado un mes y poco mas, tuve algunas caídas emocionales con las que es difícil lidiar (la muerte de dos familiares con menos de 15 días de diferencia, lo peor, puede que de las pocas personas de quienes tenía apoyo fuera de casa, aún mas fuerte la caída), sumado a esto, tenía problemas de salud derivados del estrés al que estaba sometido, por lo que comencé a sufrir dolores de cabeza, mareos y presión alta a mis cortos 16 años, obviamente acudí al médico, mandándome a realizar estudios para ver que era, aparte de un certificado médico para justificar faltas (yo realizaba mis trabajos y prácticas en casa). En fin, aquí tuve varias faltas a lo largo del semestre, donde estudiaba desde casa y entregaba todo cada que estaba en el plantel.
Así cada que dejaba mis recetas donde acudía al médico, reportaba en servicios escolares, entregaba copias y me firmaban, era todo.
Al finalizar el semestre, me encuentro que los docentes no me han subido calificaciones completas respecto a lo que entregué y trabajé desde casa, por lo que molesto voy a servicios escolares, solo para que me dieran una fecha para llevar todo y poder pasar (de 9 módulos que cursaba, 9 estaban sin revisar), voy en esa fecha, entro a servicios escolares y me indican que el plazo para subir calificaciones se acabó, así, sin mas.
Evidentemente estaba destruido por dentro, no sólo enojado porque en el plantel son tan incompetentes como para no dar una fecha correcta, sino ver destruido un sueño, una reputación (ya que he sido 1er lugar desde la primaria y reprobar todo así sin mas) y por supuesto, el apoyo de algunas personas se fue tan fácil, perdí amigos, algunos familiares me trataron -y me tratan- mal/de burro, de comprar los diplomas que recibía, que (y cito) "la eminencia informática que ellos conocían, no valía pa' pura chingada", en fin, por un simple error, mi vida de estudiante de veía terminada por un tiempo.
Cometí un error al no saber a que me enfrentaba, y no sólo eso, no saber que podía demandar (según me comentaba un abogado que conocí en un banco mientras pagaba) o por lo menos, comprobar con otra institución que yo poseía los conocimientos necesarios para continuar, error que lamento hasta el día de hoy y que por supuesto, en ese momento hubiera sido de mucha ayuda saber.
Durante esos 6 meses desocupado, tomé cursos básicos de lo que hubiera visto si cursara el semestre. La parte informática la dejé de lado, ya que no necesitaba mas, lo demás, aprendí las bases del lenguaje de programación de Arduino y proyectos caseros solo para divertirme, manejé algunos circuitos sencillos, matemáticas lo tengo cubierto desde antes, mejoré mi inglés a través de las series (no es broma, pronunciación y poder escuchar claro el inglés fueron cosas que se me dificultaban un poco, no fue mucha mejora, pero algo tomé sólo viciando), entre otras cosas en las que me fortalecí intelectualmente.
En fin, llegó la hora de repetir segundo semestre, el 26 de enero pedí informes por vía telefónica, donde se me indicó "que en base a los resultados que haya tenido en el semestre anterior, será asignado a un grupo u otro, teniendo una fecha de pago y una tarifa extra por seguro, solo es necesario presentar el reporte de avance individual mas reciente para acreditar todo", la fecha otorgada fue el 13 de febrero a partir de las 9:00AM, donde con mucho esfuerzo, logré juntar el dinero necesario y poco mas para poder continuar.
Llegada la fecha, me dispuse a imprimir el reporte de avance individual mas reciente (que es una simple boleta de calificaciones bien detallada). Con un promedio de 93%, era seguro que iba a ser asignado al turno matutino, y aclarando aquí, que era el único turno que podía tomar. Llegué cerca de las 8:40AM el día citado, para darme cuenta que de cambiaron la hora por una supuesta junta de maestros y dirección, esperé hasta las 10:00AM, entro a servicios escolares, me firman sin problema y voy al banco a pagar. Me quedé a descansar un poco en el jardín municipal, ya que no había desayunado nada y el recorrido (que no era largo) era un poco cansado con el sol a plena intensidad, sin sombra (ni banquetas en algunos tramos).
Alrededor de las 01:00PM, entro al plantel a entregar mis documentos y los recibos de pago, lleno una solicitud que me entregan a última hora y espero mi turno en la fila, siendo atendido cerca de las 2:10PM.
Al entregar todo, me dicen "ya que realizaste tu pago para la carrera de mecatrónica y llenaste tu solicitud, te daremos un horario para que revises en qué grupo quedaste [en ese momento me muestra una hoja donde señala específicamente el día miércoles a las 13:00 horas, para entrada a las 14:00 horas]" inmediatamente pedí una explicación de por qué no estaba en el turno prometido, si mi calificación era muy superior a lo que pude ver en los grupos actuales, comento que por vía telefónica se me indicó tal cosa, la señora que me atendía mencionó que no era posible y que en ningún momento se comentó todo lo que dije. Procede a llamar a su "superior", para ver que puede pasar, me sacan de la fila y me ponen en otra a esperarlo, pasan unos 20 minutos y llega, intentando explicar la situación, no cambia su respuesta de "los grupos están llenos, no se puede hacer nada", le cuestiono por qué sólo menciona eso y me vuelve a repetir que los grupos están llenos, y que como solución, me ofrecen cambiar de carrera para estudiar por la mañana o cambiarme a "En Linea", pero que mecatrónica no es manejada aún de esa forma. Al final tenía que cambiar si o si para seguir estudiando.
Al ver que mi decisión no era nada fácil -y ya muy enojado-, me dicen que tengo tiempo (dos dias, contando ese) para hacer el cambio de carrera o meter una solicitud de cambio de grupo (solicitud que por lo que escuché en la fila, no sirve de nada porque jamás hacen caso de ellas, incluso cuando se habla de discriminación). Ese día salí del plantel dejando mis documentos y volví a mi casa, como comenté arriba, la ira y la tristeza luchando por salir.
lo mismo, por lo que decidí hacer el cambio al modo "En Linea" y ahorrar todo lo de pasajes y comida para poder seguir estudiando, una vez que tenga el 'papel' para comprobar mi prepa terminada, tomar una buena carrera y seguir con mi vida.
A decir verdad, es el odio a las autoridades del plantel lo que me hace tomar el cambio, ya que jamás prometen lo que cumplen, alteran las fechas a lo que les acomode, dicen que el alumno es lo mas importante, pero lo mas importante que ven son los números positivos que arrojan los pagos al plantel, a los padres de familia ni los respetan, jamás brindan información correctamente ni atienden como es debido, agregando aquí que pasa con la mayoría de alumnos, muchos en situaciones similares a la mia, otros con problemas mayores, y por último, alumnos que compran la calificación a escondidas para poder seguir ahí, otros drogadictos y vendedores dentro del plantel, y lo peor, que yo que no tengo ningún vicio (y no soy el único así), tenga que estar gastando mi dinero para estar rogando al plantel de si quedo en un grupo u otro. Los valores que a nosotros nos obligan a aprender, estoy seguro que ni ellos los conocen, ya que jamás los aplican. No entrando mucho en detalle, la directora del plantel jamás está presente o llega tarde, si llega...
Dejando de lado las quejas personales, me gustaría saber de qué forma es posible cambiar a todo la parte directiva de forma conjunta, ya que nadie está de acuerdo en la forma en que están organizados dentro del plantel (ni alumnos, ni padres de familia), el primer día de clases estuvo todo parado, los grupos mal armados, maestros que asisten una semana y descansan otra, maestros que ni siquiera dominan el tema pero están trabajando de algo, y pensar que es el futuro de México el que esta saliendo con tantas deficiencias educativas.
Creo que con lo mencionado antes, es material suficiente para un reportaje desde dentro del plantel, de como la moneda tiene dos caras y cada una es mas corrupta que la anterior.
En fin, creo que me he desahogado de mi mala experiencia ahí. Una enorme y sincera disculpa si esto llegó a molestar a cualquiera de /Mexico. La intención era relatar lo que me ha pasado en tan sólo un año.
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2016.05.21 14:47 EDUARDOMOLINA JOSEP FONTANA “Lo que es absolutamente inaceptable es resignarse”.Los dos derechos, a la libertad y al trabajo, son coartados por las mismas fuerzas. Por decirlo de algún modo, la Reforma Laboral y la Ley Mordaza son dos partes de un mismo proceso.

https://www.diagonalperiodico.net/global/30323-lo-es-absolutamente-inaceptable-es-resignarse.html
"Hijo de un librero de viejo, Josep Fontana (Barcelona, 1931) se crió en la Barcelona de los años de la Guerra Civil. En ese contexto comenzó su militancia en la escuela de activismo que fue el Partido Socialista Uni­ficado de Cataluña (PSUC). Tam­bién su carrera como historiador. En 2011 escribió un libro de referencia, Por el bien del imperio, que explica la historia del mundo tras la victoria militar de Estados Unidos en 1945 y permite rastrear las circunstancias que han producido un ciclo de cambio a escala global desde el comienzo de la década de los diez. Nos recibe en su casa de Barcelona. Llueve y la conversación se prolonga durante una hora y media.
DIAGONAL: Tiene siete años cuando ter­­mina la Guerra Civil. ¿Recuerda algo de aquellos días?
JOSEP FONTANA: Claro. Hay recuerdos extraños que te quedan grabados no sabes por qué. Recuerdo la noche del 18. Porque aquí el follón fue el 19, un sábado. Recuerdo pasear con mis padres por la Rambla, a primera hora de la noche, y ver un grupo de gente que estaba con el sereno, tratando de entrar en una tienda en la esquina de Rambla con la calle Fernando, que era una armería. Recuerdo eso y después cosas concretas del 19 de julio, saliendo con mi padre. Yo vivía cerca del barrio de la catedral, recuerdo ir de la mano de mi padre y haber visto de lejos el incendio de la iglesia del Pino. Re­cuerdo una puerta de esas negras de madera apoyada en un árbol humeando y alguna escena después en la plaza nueva delante del Palacio del Obispo, donde están tirando cosas por la ventana, y sé después que lo que están diciendo es que han encontrado allí pruebas de que estaban conspirando, etc. Lo cual era verdad, que se reunían para preparar el golpe. Son recuerdos aislados, pero después, claro, la guerra tiene muchas cosas que son difíciles de olvidar. Las sensaciones que tienes cuando cae una bomba delante de tu casa, por ejemplo. De las puertas de los armarios que se abren, las noches cuando hay un bombardeo, cómo sales con tus padres para ir a un refugio. O el final de la guerra. En enero, cuando llegan a Barcelona, yo estoy en una torre con otra gente en Valldoreix, al otro lado de las montañas del Tibidabo y entra un soldado marroquí, fusil en mano, abriendo los armarios para ver lo que se puede llevar... Es muy difícil que estas cosas, que tienen tanta fuerza, no te dejen un impacto.
Los años de militancia se acaban con la decepción que te produce la forma en que se liquida todo
D.: Luego la durísima posguerra.
J.F.: Eso lo vivo primero simplemente como paciente. Como un niño que vive los problemas del racionamiento, del pan de maíz, etc. Y después, cuando empiezo a implicarme en la clandestinidad. Cuando ya estoy en la universidad empiezo a encontrar la línea de relación con el PSUC. Es una historia que tiene un aspecto raro, que es el hecho de que lo que me tocara fueran multas y cosas por el estilo, y que no me llegara a tocar ir a la cárcel. Lo más que me llega es ir a pasar una noche a la Brigada Social, y otras cosas negativas, el pasaporte, etc. Pero no me toca ir a la cárcel como a mucha gente que está a mi alrededor.
Son cosas con las que vives y que te marcan. Te marcan los años de militancia, que se acaban con la decepción que te produce la forma en que luego se liquida todo. Eras perfectamente consciente de que la relación de fuerzas no iba a permitir que cuando acabase el franquismo viniese algo totalmente distinto, pero sí que esperabas, cuando menos, que el partido en el que estabas, en mi caso el PSUC, mantuviera por lo menos los mismos principios y los mismos objetivos, y siguiera luchando por ellos. Pensabas que había mucha gente que había pagado con la cárcel, y algunos con más que eso, porque estaban luchando por cambiar las cosas. Y por tanto, te parecía que el acomodo no era aceptable.
A partir de ese momento, no tengo militancia ninguna, aunque sigo teniendo simpatía por ese partido que pudo ser y no fue. Porque realmente había llegado un momento en el que tenía una influencia y un arraigo popular considerable. Todo eso se sacrificó porque llegó un momento que el señor Carrillo consideró, y los demás aceptaron, que la política se hacía en el Parlamento, se negociaba por arriba, y que la gente tenía que volver a sus casas y salir sólo cuando los llamaban.
D.: Junto a ese proceso personal, usted desarrolla su vocación como historiador, que está completamente relacionada con aquellas ideas.
J.F.: Yo, siempre lo digo, he tenido tres maestros. Mi amigo Manolo Sacristán decía que no dijera eso, que era escandaloso, porque la mayoría de los españoles no había tenido ni uno. El primero, en clases que se celebraban clandestinamente en su casa, era Ferrán Soldevila. Era un hombre que había vuelto del exilio y que se mantenía con mucha dignidad. Él me empezó a inculcar el gusto por ver qué había detrás de los documentos y de las crónicas, etc. El segundo fue Vicens, Jaime Vicens Vives. Tenía una cosa muy clara: que el de historiador era un oficio que, o servía para implicarte con lo que estaba pasando a tu alrededor, o no servía para nada. Eso, cuando estabas viviendo en el franquismo, lo entendías muy bien. Las circunstancias y el propio Vicens acaban conduciéndome a Vilar. Re­cuerdo que, en las muchas conversaciones que habré tenido con Pierre Vilar, en Barcelona, en París, en Granada, etc, hablábamos de lo que pasaba por el mundo, no de libros ni del pasado. Por tanto, la idea de que ése era un oficio que servía para entender el mundo en que vives, la he tenido muy clara, y he intentado seguir manteniéndola. Siempre he tratado de entender ese trabajo como algo que sirve para entender el mundo en el que vives y, si no, no sirve para nada. Para entretener contando historias no merece la pena.
Me eduqué en un contexto que creía que vivíamos en un mundo de progreso indefinido y me ha tocado el descenso
D.: Dice que con Vilar hablaba de lo que pasaba por el mundo. Lo que pasaba era la Guerra Fría en sus distintas fases. Me imagino que usted ve el conflicto de Afganistán o la crisis de los refugiados y vuelve la mirada sobre aquella confrontación.
J.F.: Intenté trabajar para descifrarme a mí mismo lo que era esa gran mentira de la Guerra Fría. Para eso hice un tocho como una catedral. Y creo que ha sido por eso, que luego he ido a hacer ese libro que aún no tiene título, que va desde el 14, y parte de lo que es el gran pánico que produce la revolución rusa del 17 y llega hasta la situación actual.
Todo el tema de la guerra islámica empezó con [Jimmy] Carter en Afganistán y sigue. Pero lo peor del caso no es que siga, es que no tiene solución posible. El único que he visto que hablaba con sentido de eso es Robert Kennedy jr., el hijo de Robert Kennedy –que precisamente fue asesinado por un asiático–, que plantea que lo que están recogiendo los americanos es lo que han sembrado durante años, y que la única solución es dejar a los musulmanes que arreglen sus problemas y construyan sus países sin meterse con ellos. Pero es una de esas voces que no va a escuchar nadie. Es evidente que mientras desde aquí lo que se les ocurra siga seguir yendo a bombardear, van a tener la lógica respuesta. Aunque liquiden lo que ahora hay en Iraq y en Siria, están teniendo cada vez más un montón de focos en África que no va a poder resolver. Eso está sucediendo al mismo tiempo que un problema inminente que es el gran desplazamiento de los refugiados, un gran movimiento de la pobreza del sur hacia los países más ricos. Que estamos recibiendo con un giro a la derecha, defendiendo la fortaleza. Estos problemas van a marcar el futuro. El otro gran problema que tenemos es el de la desigualdad.
D.: La gran divergencia...
J.F.: La gran divergencia que decía el Krugman. Precisamente Paul Krugman, que es un tipo raro porque por ejemplo está sosteniendo la candidatura de Hillary Clinton –un personaje que lleva consigo lo más sucio, lo más corrupto de lo que ha pasado– ayer o anteayer hizo un artículo de una extraña lucidez, “Las crisis de los Robber Barons”, donde plantea el panorama de unas sociedades en las que hay un auge de beneficios y riqueza que no se invierten porque, en realidad, son be­neficios de monopolio y que tiene como consecuencia que, al mismo tiempo que se siguen enriqueciendo mediante una economía “de rentistas”, esa economía no crece en el sentido de permitir que los niveles de vida de los demás mejoren y seguramente no va a permitir tampoco darles trabajo.
Si no fuera porque sabes que la especie ha sido capaz de plantar cara a los problemas y de salir adelante, dirías ‘me ha tocado una fase negra’. Me eduqué en un contexto que creía que vivíamos en un mundo de progreso indefinido, en el que se creía que el mundo iba a ir siempre para mejor y me ha tocado vivir después, de mayor, la fase de descenso en que en realidad las cosas van cada vez a peor, por lo menos en términos de bienestar social. Pero bueno, mi función como historiador, lo que Vilar llamaba “pensar históricamente”, es ayudar a la gente a pensar por su cuenta, a que entiendan el mundo en que viven y por tanto, que entiendan que lo que es absolutamente inaceptable es resignarse.
El protagonismo de los trabajadores de fábrica ha desaparecido y eso dificulta la solidaridad internacional
D.: ¿Han sucumbido a los nuevos tiempos conceptos de entonces y que están tan relacionados entre sí como el de internacionalismo o el de lucha de clases?
J.F.: Son dos temas distintos. El internacionalismo era un intento de conseguir llevar la solidaridad a escala global. Esa idea en buena medida se apoyaba en los sindicatos, en unos momentos en que el trabajador de fábrica era un elemento fundamental de la sociedad europea y la norteamericana. Ahora, eso se ha desplazado. Los trabajadores industriales hoy son mucho más abundantes en los países emergentes que en el mundo occidental. Aquí, el protagonismo de los trabajadores de fabrica ha desaparecido y seguramente eso dificulta esa solidaridad internacional.
Pero la lucha de clases está en la raíz misma de los mecanismos que generan desigualdad. El enriquecimiento proviene de que el PIB, cada vez va más a manos de esos, digamos, empresarios de las finanzas y cada vez menos va a parar a los trabajadores. Ese mecanismo funciona y se articula desde el control de la política, por tanto, claramente es un mecanismo de lucha de clases. Que las clases se definan de otra forma no quiere decir que esa disparidad social no se produzca. El Manifiesto Comunista habla de una lucha que en un momento determinado es entre campesinos y señores feudales pero que va cambiando de sentido. Ahora, en este momento, el que está arriba se parece cada vez más al rentista. Es evidente que los términos en que se define la contraposición hay que cambiarlos, pero la idea de que eso sigue funcionando es la idea que sostendría que en realidad la mayor parte de lo que hay de positivo en las luchas sociales de la historia es la lucha por la conquista de la libertad y la igualdad, del derecho a vivir de acuerdo con tus posibilidades y del derecho a acceder por una parte a los frutos naturales y por otra a los resultados de tu trabajo. Y eso es lo que está detrás del juego siempre. Los dos derechos, a la libertad y al trabajo, son coartados por las mismas fuerzas. Por decirlo de algún modo, la Reforma Laboral y la Ley Mordaza son dos partes de un mismo proceso."
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2015.08.09 11:06 PodemosMajadahonda Elías Llamazares nos remite su propuesta para el programa participativo: SEPARACIÓN DE PODERES

SEPARACIÓN DE PODERES
PARTICIPACIÓN CIUDADANA
Creemos que el pueblo debe eligir los tres poderes, es decir, que una persona debe emitir tres votos
Proponemos:
​- elecciones al poder LEGISLATIVO, a las cuales se podrán presentar solo los partidos políticos
​- elecciones al poder EJECUTIVO, a las cuales se podrán presentar solo equipos de profesionales de la gestión
​- elecciones al poder JUDICIAL, a las cuales se podrán presentar solo equipos de profesionales de la Justicia
El árbol democrático debe tener estas 4 raíces fuertes e independientes.
EXPLICACIÓN DETALLADA DE LA PROPUESTA:
"ES NECESARIO Y URGENTE LA SEPARACIÓN DE PODERES. UN NUEVO SISTEMA DEMOCRÁTICO" Elías Llamazares de la Puente versión 1-JL-2013
Si usted lector busca un artículo lleno de citas de grandes pensadores y de un alto nivel filosófico-político, no siga. Mi planteamiento y mis intenciones son otras, muy a nivel práctico. Si sigue leyendo las descubrirá. Primero le diré que detrás de mí no hay nadie, es decir no pertenezco a ningún partido político, grupo de presión…Soy simplemente un ciudadano interesado en aportar unas ideas para mejorar nuestra democracia.
Cuando en el año 1978 leí en la Constitución Española: “ La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado” me llevé una gran alegría. Ahora que la he vuelto a leer me ha producido tristeza. Quizás piense como yo que la realidad es muy otra, que nos han engañado y que nos seguirán engañando si no somos conscientes de que tenemos que actuar contra los que se saltan este artículo.
El deterioro del sistema es evidente. Ni la soberanía nacional la tiene el pueblo ni mucho menos de él emanan los poderes del Estado. Se nos permite votar cada cuatro años y gracias.
Los poderes del Estado están en otras manos, consecuentemente nuestra democracia es falsa. Si esto es inaceptable mucho más lo es el que la hayan convertido en injusta, ineficaz, obsoleta y seguro que usted podría añadir más calificativos, probablemente ninguno bueno.
Es necesario y urgente la mejora del actual sistema democrático, empezando por la Constitución y la Ley Electoral. No debemos dejarnos engañar por reformas más aparentes que reales. El cambio debe ser profundo y debemos empezar a trabajar ya y sin miedo.
Nada se escapa al paso de los tiempos: ni los conservadores, ni los miedosos, ni lo vagos van a poder impedir que nuestra democracia evolucione. Hagamos un flashback y retrocedamos unos años atrás, situándonos por ejemplo en torno al año 1800, cuando reinaba en España Carlos IV. Probablemente muchos de los españoles de entonces pensarían que no había otra forma de gobierno posible. Nosotros no podemos ahora caer en el mismo error y creer que solo es posible el actual sistema democrático. Insisto, nada se escapa a la ley de la evolución. Ahora hagamos una elipsis situándonos en el año 2200. Nadie sabe cómo será entonces el sistema de gobierno, ni hacia dónde se producirá la evolución. A lo mejor no se parece en nada al actual. Pienso, y deseo, que será un sistema democrático más perfeccionado.
Naturalmente la experiencia de estos años debe marcarnos el camino a seguir. No vamos a perder el tiempo en hacer un listado de los problemas que esta democracia ha creado al pueblo español, pues están en la mente de todos. Vayamos a las causas. No veo posible una libertad política y una democracia real sin una separación verdadera de los poderes clásicos: legislativo, judicial y ejecutivo. Si bien esta separación la considero necesaria, no es suficiente. Hay que mejorar también, y mucho, la participación ciudadana.
Los poderes legislativo, judicial y ejecutivo más la participación ciudadana son las cuatro raíces de el árbol democrático. Solo si conseguimos fortalecerlas el árbol crecerá sano, la democracia del futuro será real, eficaz y justa. Usted lector podría estar de acuerdo conmigo en que la separación de poderes solo se conseguirá con la votación del pueblo español a los tres poderes de manera independientemente. Cada español tres votos.
Consecuentemente pienso que en unas Elecciones Generales debería haber tres urnas: una para el Poder Legislativo donde el ciudadano votará al partido político más afín a su ideología. Entiendo que es donde los partidos políticos deben desarrollar su importante actividad; por ello, las listas deberían estar formadas solo por miembros de los partidos políticos. Otra urna para el Poder Judicial, con listas solo integradas por profesionales de la justicia. Y una tercera urna para el Poder Ejecutivo, es decir con la responsabilidad de la labor de gobierno, con listas solo formadas por profesionales de la gestión. Naturalmente no debe haber ningún tipo de relación entre los equipos que se presenten a los distintos poderes. Insisto en la condición de que las distintas personas que acepten tomar responsabilidades en cualquiera de los tres poderes, deberían tener un currículo adecuado a las responsabilidades a desempeñar, es decir que aportarían la formación y experiencia adecuadas. La complejidad de la actividad política no se escapa a la exigencia de una especialización profesional cada vez mayor, es una consecuencia de los tiempos actuales.
Entremos ahora en cada una de las raíces del árbol democrático con un poco más de detalle.
PODER LEGISLATIVO-CONGRESO-PARTIDOS POLÍTICOS
La Constitución da un papel de protagonismo principal a los partidos políticos y estos han sometido al resto del sistema democrático. Así muchas instituciones gubernamentales se han olvidado del pueblo pero no de los partidos políticos pues se han puesto a su servicio. Los partidos políticos se han apoderado de nuestra democracia, y los resultados todos los conocemos. Quiero hacer notar que ya se habla y escribe sobre una democracia aletargada, de un shock democrático , de una democracia falsa y muchos nos preguntamos para qué ir a votar.
La práctica de estos años nos ha demostrado que la gobernabilidad del estado está muy influenciada por otros poderes, como pueden ser los poderes económicos y religiosos. Siempre será más difícil presionar a tres poderes independientes (legislativo, judicial y ejecutivo) que a uno solo. Basar la democracia únicamente en los partidos políticos es un grave error. No es de extrañar que la ciudadanía grite: “Que se vayan todos”. En las encuestas sobre en quién confían los españoles, los últimos son los políticos y los penúltimos los partidos políticos. La evaluación empeora cuando se pregunta cuál es el principal problema que hay actualmente en España: después del paro y de la economía están lo políticos y sus partidos. Han pasado a ser un problema y no una solución. Usted lector ¿ha oído o leído alguna disculpa por su parte?, yo no.
Los partidos políticos se fundan en base a una ideología social y cuando se presentan a las elecciones es para ponerla en práctica con dos herramientas: dictar leyes y hacer los presupuestos del Estado. Es decir, las funciones propias del Congreso. Entiendo que tomar responsabilidades fuera del Congreso no les corresponde. Y no hay por qué dudar de que otras organizaciones puedan ser tan defensoras de la democracia como los partidos políticos.
PODER JUDICIAL-CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL-EQUIPO DE PROFESIONALES DE LA JUSTICIA
El artículo 117 de la Constitución dice: “ La justicia emana del pueblo se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley.” Y el artículo 122.2 dice: “ El Consejo General del poder judicial es el órgano de gobierno del mismo.” La lectura de estos artículos en contraposición al comportamiento que muestran jueces y magistrados en los últimos tiempos, hace que nuestra indignación suba al máximo. Uno no tiene más remedio que pensar muy mal al ver el ejemplo que dan los partidos y los jueces y magistrado cuando se proponen cubrir los puestos en el CGPJ, en el Tribunal Supremo o en el Tribunal Constitucional. ¿Dónde está la independencia? ¿No sería más lógico que entre los profesionales de la justicia se eligieran a los mejor preparados para los distintos organismos de la justicia?
En el Barómetro de confianza institucional del 7/abril/2013 los fiscales están en el puesto 18, los jueces en el puesto 20, el Tribunal Supremo en el 22 y el Tribunal Constitucional en el 26, cuando deberían ocupar los cuatro primeros puestos. Los comentarios en las conversaciones de amigos es que la justicia española es un desastre y que está anticuada. Sus profesionales deben sentirse muy a gusto gestionando una justicia con medios del siglo XIX, pues de lo contrario sus protestas por falta de medios serían continuas y potentes. Vemos como otros organismos del Estado se adaptan a las nuevas tecnologías y seguro que esto se debe al esfuerzo de sus profesionales. Sin embargo, los profesionales de la justicia parecen solo preocupados por llegar al CGPJ, al Tribunal Supremo o al Tribunal Constitucional. Estaré equivocado pero esa imagen es la que dan.
Los jueces y magistrados, miembros de estos tres organismos, se creen pertenecer a una casta superior, como si fueran los representantes del poder divino en nuestro país. La magnífica foto de Jorge Zapata (Efe) donde se ve al Tribunal Constitucional reunido bajo la imagen del Sagrado Corazón lo confirma. Dan hasta miedo. No puede haber una DEMOCRACIA real, justa y eficaz sin una JUSTICIA real, justa y eficaz.
La mejor solución sería cumplir con el artículo 117.2 de la Constitución y si la justicia emana del pueblo éste debería poder elegir a los miembros del CGPJ, como máximo órgano del Poder Judicial, Así, entre los equipos de profesionales de la justicia que se presentaran a dirigir el CGPJ, el ciudadano debería poder elegir aquel equipo que, según su programa electoral y el currículo de sus componentes, considerara más preparado. Los miembros del CGPJ, con la total independencia que les proporcionaría el salir elegidos por el pueblo, deberían y podrían trabajar por la justicia que todos queremos.
PODER EJECUTIVO-GOBIERNO-EQUIPO DE PROFESIONALES DE LA GESTIÓN
En el artículo 66.2 de la Constitución se puede leer: “Las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus Presupuestos, controlan la acción del Gobierno…”. Todo control, para que sea eficaz, debe ser hecho por una entidad independiente. En este caso como las Cortes y el Gobierno son los mismos, las Cortes no pueden funcionar como control del Gobierno. El control del Gobierno es tan importante para un buen funcionamiento de una democracia que los miembros del Gobierno no deberían ser nombrados por la Cortes.
Nada más lejos de mi intención que proponer que el Estado sea gestionado como una empresa: los fines son distintos, pero no hay porque rechazar ni sus métodos ni a sus profesionales. Comprobamos como, después de cada cambio de Gobierno, el presidente elige entre sus más fieles seguidores a las personas destinadas a ocupar los puestos de ministros. En muchas ocasiones constatamos que sus currículos no tienen nada que ver con las responsabilidades que van a desempeñar y más aún, es normal ver como una persona pasa de un ministerio a otro, como si valieran para todo. Luego vemos que no valen para lo uno ni para lo otro. En un mundo muy especializado esto ya no es admisible.
¿Por qué los mejores profesionales españoles no forman parte del Gobierno?. Hoy tenemos en España profesionales, en muy distintas materias, que han mejorado la formación de sus respectivas carreras con masteres y cursos en universidades e institutos españoles y extranjeros. Españoles que amplían su formación en el famoso Instituto Tecnológico de Massachusetts son fichados por empresas multinacionales y nosotros nos perdemos sus conocimientos y la inversión económica hecha, por todos, en su formación.
No entendemos como para Ministro de Asuntos Exteriores no se elige a un profesional del cuerpo diplomático cuya formación es tan exigente y dura. No entendemos como para Ministro de Sanidad no se elige a un director o gerente de un gran hospital con la formación y experiencia que tienen. Y así podríamos seguir enumerando más ministerios.
Yo quisiera para el Gobierno de España a los mejores profesionales de cada actividad sin ningún condicionamiento político solo condicionados por sus resultados. Pero no nos confundamos no me refiero solo a los resultados económicos sino también a los de orden social: educación, sanidad, empleo, I+D+i, cultura... Conseguir a estos profesionales supondría que deberíamos pagarlos por lo menos lo mismo que las empresas privadas, pero no dudemos que si rinden en la empresa privada, también lo harían en el Gobierno en cualquiera de sus organismos, departamento o empresas públicas. Desconfío de las personas que dicen que se afilian a un partido político solo con la intención de prestar un servicio a la comunidad; en este caso prefiero que se apunten a una ONG.
El procedimiento sería muy sencillo. En unas Elecciones Generales, el pueblo con su voto elegiría, por su programa electoral y el currículo de sus componentes, al equipo que considerara más capacitado entre los equipos de profesionales de la gestión que se presentaran a la gestión del Gobierno. Seguro que estos profesionales no tirarían nuestro dinero en aeropuertos, edificaciones, autopistas…construidos para la búsqueda de votos y vanagloria de los políticos.
PARTICIPACIÓN CIUDADANA
Si usted lee el articulo 9.2 que dice: “Corresponde a los poderes públicos…facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social” quizás se hará la misma pregunta que me hago yo. Cómo lo han hecho que yo no me he enterado. Desde luego no será a través de los referendos que se han celebrado durante estos años, ni tampoco a través de la Iniciativa Legislativa Popular(ILP), único instrumento al alcance de los ciudadanos. Hay otro artículo de la Constitución que me llama la atención y quizás a usted también, es el 66 que en su apartado 1 dice: “Las Cortes generales representan al pueblo español…” y claro los políticos se extralimitan en su interpretación. El pueblo español les da su representación pero no con total libertad para tomar decisiones. En las Elecciones Generales el pueblo vota y elige al partido ganador según su programa electoral y éstas son las instrucciones del pueblo: te doy mi representación pero cumpliendo tu programa electoral, que es el hemos elegido como el mejor. Si no es así y además las Cortes toman decisiones incluso contrarias al programa electoral del partido ganador, yo no me siento representado y me sumo a los que gritan NO NOS REPRESENTAN.
Aún hay otro artículo que seguro que a usted le indignará como a mí. Apartado 1 del artículo 92: “ Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos” las palabras podrán y consultivo denotan por parte de los padres de la Constitución una total desconfianza del pueblo español. Quizás le consideraban ignorante o peligroso si se le permitía una mayor participación en la democracia recién instalada. Urge la sustitución de las palabras podrán por deben y consultivo por vinculante.
En Suiza y en algunos estados de los EEUU las ILP -o similares- no desembocan en el Parlamento sino en un referendo que puede derogar una ley aprobada por el Parlamento o aprobar una nueva legislación. Presentar una ILP en España está lleno de dificultades y es un camino directo al fracaso. Las estadísticas lo demuestran, pues llegar a que la debatan en el Congreso es ya un éxito. ¿Conseguirá alguna de ellas una formulación final de ley? La tramitación es complicada pero aún hay algo peor: el pueblo no puede platearlas en temas tan importantes como algunos de los siguientes: Estatutos de Autonomía, Ley Electoral, Defensor del Pueblo, Educación, Derecho de Reunión, Libertad Religiosa, Partidos Políticos…Además, según el artículo 166 de la Constitución, solo puede reformarse la Constitución por los apartados 1 y 2 del artículo 87, por lo que la ILP queda excluida como vehículo para la reforma constitucional. En el Congreso hay una Comisión de Peticiones, la gran desconocida y definida por algunos como solo “un trámite administrativo”.
El Congreso ya rechazó en junio la figura del 'diputado 351', que pretendía que el ciudadano pudiera exponer personalmente sus peticiones en el Congreso. Nunca una democracia será verdadera si el pueblo no tiene un cauce eficaz para proponer y aprobar iniciativas, así como medios de control sobre los poderes del Estado. Urge modificar a fondo la Ley Orgánica 3/1984 que establece el procedimiento de la ILP.
Finalizo con un deseo, una pregunta y una petición. El deseo es ver fuertes estas 4 raíces del árbol democrático. Todas estas ideas las agrupo bajo el nombre de SISTEMADEMOCRÁTICO4 (SD4).
Una pregunta: si algún día los franceses implantan un sistema parecido a estas ideas, probablemente los españoles lo copiaremos tarde y mal, como nos han demostrado la historia. ¿Los españoles podríamos alguna vez cambiar esta tendencia? Una petición; el Congreso debería formar un equipo de profesionales del Derecho Constitucional que empezara a trabajar en la redacción de una modificación de la Constitución y de la Ley Electoral.
Este equipo se equivocaría si no empezara por recoger las ideas y las propuestas de la ciudadanía, llevarlas a un referendo nacional y las aprobadas convertirlas en artículos de la Constitución.
La clase política nunca va a asumir un planteamiento como éste, ni total ni parcialmente, pues atenta directamente contra sus intereses: mantener la mayor cota de poder posible. Y cuando se sienten amenazados entonces si se ponen de acuerdo y cierran filas. Solo lo veo viable, con muchas dificultades, a través de la presión de la ciudadanía (asociaciones, plataformas...), proponiendo una nueva redacción de la Constitución, en la que se recojan estas ideas y saliendo a la calle a defenderlas.
Llevar todo lo comentado, con las modificaciones y aportaciones de todos, a la realidad es verdaderamente una utopía. Pero sí se quiere se puede. [email protected]
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